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Capítulo 3: Babel

  **Perspectiva de Víctor**

  En una habitación blanca, observo a una mujer de cabello blanco, vestida con ropas sencillas que destacan su figura, dise?ada para el combate, sin dejar de lado su nobleza. A pesar de su rostro pálido y las ojeras que lo adornan, sus ojos negros emanan una expresión de resignación y un terror insondable. Agacha la cabeza y, como si sus piernas perdieran fuerza, su cuerpo cae. Entonces, sus manos se dirigen a la herida y, al alzar la mirada, susurra: "Perdón, mi peque?o..." Antes de que pueda concluir la frase, un sobresalto me sacude y abro los ojos en mi habitación iluminada por el sol, con la respiración agitada y el sudor empapando mi cuerpo. Tomo un momento antes de salir de mi cuarto e ir a ver a mi sirvienta, quien me espera en la planta baja para comenzar el día. La emoción me desborda el pecho mientras me visto con ropa sencilla y casual: una combinación de negro y blanco que resalta mi rostro.

  Al salir de la habitación y bajar las escaleras, veo a mi sirvienta lista para iniciar la jornada, con una gran sonrisa. Me mira y dice, emocionada:

  - "?Estás emocionado, mi peque?o?"

  Al escuchar esas palabras, una peque?a sonrisa tímida surge en mí y, fingiendo desentendimiento, respondo:

  - "?De qué hablas?"

  Con una mirada asombrada, me dice:

  - "Tu hermana está por llegar entre hoy y ma?ana, ya que quiere verte, mi peque?o."

  Su mano se dirige a mi cabeza y me reconforta mientras espero. No la he visto en casi tres a?os y no la recuerdo muy bien, pero sé que la amo mucho; jamás deja de mandarme recuerdos y cartas, dándome noticias de nuestra familia y de lo que ella está haciendo.

  Interrumpiendo mis pensamientos, mi sirvienta dice:

  - "Mi ni?o, es hora de que escuches tus clases de historia sobre nuestra nación y la estructura de la magia."

  Yo replico:

  - "Está bien, pero me debes dar muchos caramelos, ya que mis profesores dicen que lo estoy haciendo muy bien."

  Con un suspiro exagerado, me responde:

  - "Está bien, pero ?ve, por favor!" Sin decir nada más, salgo corriendo hacia la sala principal, donde están mis profesores, listos para ense?arme.

  Al entrar en la sala, veo a mi profesora, una gran comandante de mi familia, con una espada colgando de su cintura y una armadura ligera que le cubre el brazo izquierdo y las piernas. Al admirar esa armadura, recuerdo que es amiga íntima de mi padre; por ello, le ayuda a ense?arme todo lo que necesito para asistir a la escuela de nuestro clan. Interrumpiendo mis pensamientos, la profesora me dice:

  - "Ni?o, es hora de aprender. Siéntate en el sofá para iniciar las clases."

  Con solo esas palabras, voy rápidamente al sofá, ya que, si lo repite, podría golpearme.

  Al llegar, me hace una pregunta con la seriedad de alguien que ense?a un tema importante:

  - "?Recuerdas cómo se ha expresado la magia en la humanidad?"

  Tomándome un respiro, la miro y le respondo:

  - "Hemos podido representar la magia de cinco formas: los tanques, que son aquellos que tienen una excelente capacidad defensiva; los magos, que son grandes atacadores a distancia; los guerreros, que se encargan de la ofensiva; los invocadores, que se ocupan de ataques a media distancia..." Tomándome un segundo para pensar, veo a mi maestra acercarse con ese ligero movimiento. Mi corazón se acelera y, entre tartamudeos, le digo:

  - "E-espero... yo... lo... sé."

  Sin dejarme continuar, un golpe llega a mi cabeza y un "?au!" escapa de mis labios.

  Con una mirada sombría, ella me dice:

  - "Recuerda, el conocimiento es un gran aliado. Si te quedas sin poder o recursos, un conocimiento amplio de tu entorno y de ti mismo puede ser la diferencia entre la vida y la muerte."

  Todavía respirando con dificultad por el golpe, veo a mi maestra y replico:

  - "Lo sé, pero aún quiero ser un mago. Ellos pueden atacar a distancia, siempre están lejos de la lucha y pueden hacer muchas cosas divertidas."

  Sin poder ocultar mi emoción y el brillo en mis ojos, miro a mi maestra. Ella, con un suspiro, responde:

  - "De acuerdo... debemos continuar o no podrás seguir con tus clases."

  Emocionado, respondo:

  - "De acuerdo."

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  Después de unas horas, la profesora se va y, en el mismo instante, llega la profesora de historia, que lleva un vestido blanco, tiene el pelo corto y negro, y unos ojos azules que no ocultan su aburrimiento. Se coloca enfrente de mí y pronuncia:

  - "Hoy estudiaremos cómo se construyó nuestra nación."

  Soltando un suspiro teatral, le digo:

  - "Hola, maestra, ?cómo ha estado?"

  Ella, con una ceja alzada, responde:

  - "Debemos ser rápidos. Según me informaron, tu hermana vendrá hoy. Pasó algo en la academia y su estancia aquí se ha adelantado."

  Con una mirada emocionada, le replico, incontrolable:

  - "?Está bien, maestra, por favor, continúe!"

  Ella responde:

  - "De acuerdo... ?qué sabes sobre cómo fue creado nuestro clan?"

  Repitiéndome para calmar mis nervios por la emoción, le respondo:

  - "Nuestro clan fue creado por uno de los héroes de la Gran Guerra que sucedió hace cerca de dos mil a?os. Nuestro héroe, el gran guerrero, cuyo nombre no se conoce, fue quien lideró el combate junto con su compa?era y amante, la sanadora, una mujer capaz de curar y proteger a todo un batallón de soldados por su cuenta. Ellos lideraron la guerra contra bestias oscuras capaces de devorar ejércitos y llevar a la locura a las personas con solo su presencia. Después de una sangrienta lucha, lograron aniquilar a la mayoría de las bestias; muy pocos escaparon y se refugiaron en bosques y mares. Al ser llevados a casi la aniquilación, los héroes decidieron retirarse de la lucha y ocultarse en lo que hoy conocemos como el clan DANE."

  Mi maestra asiente con la cabeza y prosigue explicándome la estructura de nuestro clan durante las siguientes dos horas. Después de ello, ella también se va y veo a mi sirvienta entrar por la puerta de la sala. Con una mirada, lo entiendo todo: mi hermana ha llegado. Sin esperar confirmación, corro hacia la puerta principal. Al llegar, veo un carruaje sencillo, sin sus guardias y solo con su sirvienta. Al verla, me paralizo; mi felicidad se convierte en miedo. Los rasgos que recordaba de ella—su pelo blanco, piel pálida y ojos negros con una mirada cálida—ya no están. Un rostro acabado y una herida en su costado destacan.

  Al entrar a la casa, pasa su mano por mi cara y, con una respiración agitada, me dice:

  - "Mi ni?o, no puedo explicarte lo que sucede, pero debes recoger tus cosas. Debemos irnos."

  Ante esas palabras, un miedo surge en contra de mi sentido común. No es por lo que me dice o su aspecto, sino por la sensación de que esto ya ha sucedido. De pronto, el sue?o de esta ma?ana regresa a mi memoria, pero antes de poder decir algo, mi hermana me grita, con miedo en su voz:

  - "?No hay tiempo, debes ir rápido!"

  Antes de seguir hablando, una explosión cerca del camino principal se hace presente y, al voltear, la luz y la onda de choque me tumban junto con mi hermana y nuestros dos sirvientes. Al tratar de levantarme, las voces se sienten amortiguadas. En ese instante, mi mano es jalada por mi hermana, quien dice:

  - "...camina, no hay tiempo, debemos ocultarnos... me siguieron."

  Con esas palabras, le respondo:

  - "Tenemos a nuestra comandante caminando por nuestra mansión, seguro ella pu..."

  Interrumpiéndome, ella me grita al borde de las lágrimas:

  - "?VICTOR! Por favor, debemos buscar refugio. Ella tal vez muera por darnos unos cuantos minutos... ?ahora recuerdas el lugar en que te ense?aron a ocultarte?"

  Con mi corazón acelerado, le respondo:

  - "Sí, lo recuerdo."

  Ella, mirando a mi sirvienta, dice:

  - "Llévalo... y lleva a mi amiga contigo."

  La sirvienta de mi hermana, al escuchar, da un paso al frente y, con una mirada determinada, ve a mi hermana y dice:

  - "Mi ni?a, me quedaré aquí. Ustedes vayan, yo ganaré unos segundos."

  Siguiendo esas palabras, otras tres explosiones resuenan. Con un asentimiento y un abrazo, mi hermana toma mi mano y me saca de la mansión; veo su otra mano sostener la herida y noto que de ella emana una aura negra. En ese instante, un dolor comienza a formarse en mi cabeza, tratando de detenerme. Mi hermana me tira con más fuerza y, al ingresar al bosque, escucho una explosión dentro de la mansión. Al voltear la mirada, veo que la mansión está en llamas y derrumbándose. Al ver eso, mi hermana me tira con más fuerza y, al llegar a medio camino del bosque, ella expande un aura azul brillante. En ese mismo instante, un árbol comienza a abrirse. Ella me empuja hacia el árbol. Al entrar, veo a mi hermana derramando un par de lágrimas. Volteándose, empuja a mi sirvienta junto conmigo al ingresar. Ella dice:

  - "Este es un árbol de escape dise?ado para que mi hermano y yo pudiéramos escapar en caso de emergencia, pero ahora... tú te llamas Sara, ?verdad?"

  La sirvienta asiente y mi hermana continúa:

  - "Sara, tú eres nueva y casi nadie te conoce. Los que están en la mansión no podrán decir nada, y mi sirvienta continuará con la mentira. Te daré un reloj. Con él podrán entrar a la segunda casa principal; en ella podrás ocultarte junto con mi hermano, siempre y cuando mantengas un perfil bajo... no importa qué, ?mantén vivo a mi hermano!"

  Con esas palabras, la sirvienta responde:

  - "No permitiré que haga eso. Mi deber es mantener a salvo a todos los miembros de esta casa. Usted debe entrar y seguir viviendo."

  Veo que mi hermana toma con más fuerza su herida y replica:

  - "A mí no me queda más tiempo... tú debes cuidar de él, te lo suplico, no como una sirvienta, sino como una madre... te lo suplico."

  Con esas palabras, mi hermana agacha la cabeza. Con ese gesto, mi sirvienta la abraza y dice:

  - "Está bien, haré todo lo posible por protegerlo."

  Mi hermana la suelta y, agachándose, me mira y dice entre lágrimas:

  - "Sé feliz, aléjate de todo esto y vive bien. Es mi único deseo para ti." Al besar mi frente, agrega: "Sé libre, por favor."

  Con esas palabras, ella da un paso atrás. Intento ir tras ella, pero mi sirvienta me detiene y lo único que me queda es llorar y gritar mientras esa puerta se cierra. Al cerrarse, una luz se activa y nos permite ver lo que sucede afuera. Al observar, mi sirvienta se vuelve hacia su dirección y me dice:

  - "La transportación tardará 60 segundos... todo estará bien," con una mirada llena de determinación.

  Seguido de esas palabras, una explosión llama nuestra atención. Al seguirla con la mirada, vemos a dos hombres con ropa negra y espadas oscuras que, acompa?ados de su aura, provocan un hedor sofocante. Con esa acción, mi sirvienta me cubre con sus brazos. Frente a este árbol, mi hermana se detiene y, con toda su voz llena de orgullo, dice:

  - "Ustedes no seguirán más. Me tienen, no continuaré adelante; dejen ir a mi hermano y podrán llevarme."

  Con esas palabras, los dos responden al unísono:

  - "Tú ya estás muerta; nuestras órdenes son matar a todos los que están aquí, al igual que hicimos con la general y la sirvienta que se nos interpuso. Nuestro rey quiere a toda tu familia muerta, no tolera rebeliones."

  Con esas palabras, mis piernas pierden fuerza y mi hermana comienza a temblar. Pero, a pesar de ello, una luz azul claro comienza a formar una espada en su mano y ella dice:

  - "Entonces no hay nada más que decir... los mataré aquí y sacaré a mi hermano de este lugar."

  Ellos ríen y responden:

  - "Después de que mueras, quemaremos el bosque y sacaremos el cadáver de tu hermano de las cenizas para juntar a toda tu familia."

  Mi hermana desapareció después de esa frase y esos hombres hicieron lo mismo. Con ello, una luz y ruidos la siguieron. Después de un segundo o dos, veo a mi hermana tirada en el suelo, con su cabeza colgando de la mano de uno de los hombres. Con esa vista, un dolor intenso surca mi pecho y mi cabeza, y junto a ello, una sensación cálida casi reconocible me invade y comienza a liberar recuerdos de una vida diferente. Todo ello fluye como una fuerte ventisca; todos esos sue?os y dolores de pecho cobran sentido y, al regresar a contemplar la vista, lo último que veo es una luz saliendo de todas partes.

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