Las visitas que habían llegado hacía ya más de un a?o comenzaron finalmente a retirarse.
Tres ni?os lloraban a moco tendido, sin querer separarse de Kael.
—Oigan, enanos —dijo Kael—. Les dejé hasta un recuerdo mío. Las despedidas no son para siempre...
—?Kael, ven con nosotros! —gritaron Ronan, Lysandra y Althea al unísono.
—Ay, no se pongan así... —respondió Kael—. Nos veremos más o menos dentro de unos veinte a?os, ?qué les parece?
—?WAAAAAAAAAAAAAAA! ?NONONONONO! —lloraron los ni?os.
Tanto héroes como guardianes terminaron de realizar sus últimas despedidas antes de partir.
Freya, faltando solo una persona para despedirse, se acercó a él.
—Ok, enano —dijo con una leve sonrisa—. De aquí no nos veremos, yo creo, hasta la ceremonia de elemento.
Recuerda... entrenar a diario, mucha disciplina y no sobreexigirte.
—?Sí, MAESTRA! —respondió Kael—. ???Cuando vuelva verá lo fuerte que me habré puesto!!!
Freya lo miró con ternura y cari?o.
—Esperaré con ansias... —dijo—. Y veremos si estás apto como para obligarme a usar más de alguna habilidad.
Los visitantes subieron a sus carruajes y partieron rumbo a la ciudad de Taratios.
Ya más tranquilos, los due?os de casa por fin se relajaron.
—?AAAAAAAAAAAAA! —gritó Caria—. ?Ya no hay visitas! ?Ahora la mansión es solo para nosotros!
—Y que lo digas —respondió Laret—. Tener tanta gente importante incurre en mucho gasto, tanto económico como físico...
Laret frunció el ce?o.
—Oye, Caria... no sé si te fijaste, pero había un peque?o problema en el piso de la tina del ba?o principal...
—?De verdad? —respondió Caria—. Creo que hay que arreglarlo.
—Sí... —asintió Laret—. Todos están muy ocupados. Creo que debemos arreglarlo nosotros.
Y así, casi trotando, los jóvenes lords entraron directo al ba?o.
Mientras tanto, los guardianes y sirvientas miraban la escena con expresión neutra.
—?Era tan difícil decir "qué tal si nos damos un ba?o juntos y hacemos cochinadas"? —comentó Kael sin filtro.
—?Pfff! ?Ajajajajajajaja! —rió Ken a carcajadas.
Tana y Holley clavaron la mirada en el joven amo.
—Joven amo... —dijo Tana—. ?Dónde aprendió esas palabras?
—Así es —a?adió Holley—. Eso no debería saberlo ni decirlo un ni?o.
—?FUE KEN! —gritó Kael se?alándolo.
Las dos mujeres se abalanzaron sobre Ken y lo golpearon sin piedad por ser una mala influencia, mientras un impresionado gran lord y el hombre bestia observaban la escena.
—Joven amo... usted es bien malo —comentó Enta.
—Jaja, sí xD —respondió Kael sin culpa.
Garbard se giró hacia su nieto.
—Bueno, muchacho... ya que no hay visitas, este lugar tendrá más espacio y tiempo libre.
Dime, ?quieres ir conmigo a la ciudad?
Los ojos de Kael se iluminaron.
—?SIIIIIIIIIIIIIIIIII!
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Camino al centro de la ciudad de Cautares se dirigían el gran lord, dos guardianes fieles y una amplia escolta de soldados.
Desde la ventana del carruaje, un joven Kael miraba impaciente, con la cara prácticamente pegada al vidrio, por fin preparado para conocer la gran ciudad.
—Tranquilo, muchacho —dijo Garbard—. Solo iremos a hacer una visita para ver cómo está la ciudad.
—?Pero es mi primera vez aquí! —respondió Kael—. ?Por fin veré cómo es! ?Nunca me dejaron salir!
Al llegar al centro, una hermosa plaza bien cuidada se abrió ante ellos. Varias fuentes, árboles podados con esmero y numerosos puestos de comercio llenaban el lugar de vida y color.
Apenas la gente vio la bandera del carruaje, supieron enseguida quién era.
Su gran se?or había venido a visitarlos.
Con gran alegría, los ciudadanos comenzaron a acercarse, alzando las manos en saludo y agradecimiento.
Primero bajó el gran lord, quien saludó a todos de manera general y luego, de forma personal, a varios que se aproximaron para estrecharle la mano.
Con una gran sonrisa y auténtico entusiasmo, Garbard recibía a cada uno de sus ciudadanos, escuchando sus palabras y devolviendo el afecto a su pueblo, al que cada a?o protegía, organizaba y ayudaba cuando más lo necesitaban.
Cuando la multitud finalmente se calmó y retomó sus labores, el lord pudo por fin bajar a su nieto para caminar con tranquilidad.
Mientras varios soldados mantenían un perímetro seguro, el gran lord avanzaba junto a sus dos guardianes asignados, Ken y Enta, quienes también eran bastante conocidos en la ciudad.
Tomando de la mano a Kael, Garbard lo paseó por el centro para que conociera el lugar.
Al llegar a un puesto de verduras, Garbard se detuvo y saludó cordialmente a la vendedora.
—Hola, Neni. Veo que al negocio le va súper bien.
Neni es una mujer de unos cuarenta a?os, robusta y fuerte como una mula de carga. Su piel curtida y sus mejillas enrojecidas revelan a?os de trabajo duro bajo el sol y el frío del amanecer. Lleva su largo cabello negro trenzado hacia un lado, práctico y firme, como ella misma.
Viste ropa sencilla y resistente: una blusa gruesa de lino claro bajo un chaleco marrón de cuero gastado, amarrado al frente. Sus manos son grandes y firmes, llenas de peque?os cortes de cuchillos, espinas y hojas. Huelen a tierra, a hortalizas frescas y a esfuerzo honesto.
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—?Mi lord Garbard! —respondió Neni con alegría—. ?Qué gusto tenerlo por aquí!
Así es, las cosechas, pese a ser menos este a?o, salieron bastante fuertes y buenas.
La vendedora no tardó en fijarse en el peque?o ni?o que Garbard llevaba de la mano.
—Oh, mi lord... —dijo inclinándose un poco—. ?Y quién es este peque?o caramelito tierno que trae con usted?
—Te lo presento —respondió Garbard con orgullo—. Es mi mayor felicidad. él es mi nieto, Kael.
Kael dio un peque?o paso al frente.
—Muy buenas tardes, se?ora Neni —dijo con educación—. Es un gusto conocerla.
Un derretimiento masivo de ternura se apoderó de la vendedora.
—?AY, POR LA DIOSA! —exclamó—. ?Qué ternura!
El gusto es mío, mi joven amo. Tan peque?o y tan educado... no cabe duda de que es nieto del gran lord.
?Qué dicha la mía recibir una visita tan importante!
Neni reunió varias frutas en una cesta y se las ofreció a Garbard como obsequio por la visita.
—Ay, Neni —respondió Garbard—. No tienes que molestarte. Es tu mercancía, por favor, déjame pagar por ella.
—Tranquilo, mi lord —respondió ella—. Por todo lo que usted ha hecho y por la hermosa visita que me trajo, estoy más que feliz de darle esto con toda mi gratitud.
Kael observó con atención los brazos de Neni. La piel se veía algo reseca, sin duda por el trabajo duro y la exposición constante al sol.
—Se?orita Neni —dijo con cuidado—, disculpe... ?puedo hacerle una observación?
—Uy, claro, mi joven amo —respondió ella—. Dígame.
—Puedo notar que, por su trabajo, su piel ha sufrido un poco de resequedad.
—Ah, sí... —respondió Neni—. Estar todo el día bajo el sol me provoca eso.
Kael abrió su peque?a mochila y sacó un frasco diminuto con un ungüento que él mismo había preparado.
—Se?orita Neni, ?me haría el honor de probar un ungüento para la piel que creé en casa?
Neni lo miró confundida.
—Ay, mi joven amo... agradezco su observación, pero no tengo dinero para algo así...
—Oh, no, no —respondió Kael rápidamente—. Es una muestra gratis de un ungüento que hice.
Por favor, pruébelo en sus brazos. Es un regalo por la gran bienvenida que nos dio.
Neni, completamente derretida por la ternura y la cortesía, no pudo resistirse.
—Ay, mi peque?o amo... usted tiene un gran corazón.
—Este a?o ha estado trabajando en productos como este —a?adió Garbard—, para mejorar la calidad de vida de la gente.
Por favor, pruébelo. La próxima vez que vengamos, nos cuenta cómo le fue.
—Con mucho gusto lo probaré —respondió Neni—. Estoy muy agradecida por este trato, mis grandes se?ores.
El joven amo no se fue sin recibir antes un gran beso cari?oso por parte de la vendedora, dejando a Kael completamente conforme.
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El recorrido continuó por varias calles más del centro.
Kael observaba todo con una atención casi voraz: los puestos de telas, las herrerías abiertas, el olor a pan recién horneado mezclado con metal caliente y madera vieja. Era un mundo vivo, ruidoso, imperfecto... muy distinto a la tranquilidad ordenada de la mansión.
Mientras el gran lord pasaba por varios lugares, le mostró distintas partes de la ciudad.
Cuando pasaron frente a un edificio de casi el tama?o de la mansión, Kael se exaltó al instante.
—?Tata! ?Qué es ese edificio? —preguntó, con los ojos brillosos.
—Oh, ese es el gremio de aventureros —respondió Garbard—. Es el más grande del país, ya que la mayor parte de misiones y requerimientos de caza de monstruos están aquí, en Cautares, por el Bosque Indomable.
A Kael le brillaron aún más los ojos.
Mientras Garbard se encargaba de recibir a algunos ciudadanos y comerciantes, Kael le preguntó:
—?Tata! ??Puedo ir a ver el gremio!?!??!
—Claro —respondió Garbard—. De todos modos iré en un momento. Adelántate.
Kael, emocionado, salió corriendo hacia el gremio. Enta se dispuso a seguirlo, pero Garbard lo detuvo.
—Déjalo que vaya solo...
—?Está seguro, se?or? —preguntó Enta.
—Algo malo no le pasará... —respondió Garbard—. Pero veamos cómo reacciona ante aventureros poderosos y amenazantes.
Kael abrió silenciosamente la puerta y lo primero que encontró fue una recepción bastante amplia, con varios bancos y mesas donde comían y bebían todo tipo de aventureros.
No tardaron en notar al peque?o ni?o, que miraba todo con entusiasmo y una sonrisa.
Un aventurero visiblemente borracho se paró frente a él.
—Oye, mocoso... ?qué haces aquí? —espetó.
—Oh, hola, buenas tardes —respondió Kael—. Me llamo Kael. Vine de visita con mi abuelo. Un gusto conocerlo.
Varios aventureros se impresionaron por la educación del peque?o... y por la nula expresión de miedo ante el tipo.
—Hic... será mejor que te vayas, mocoso. Este no es lugar para enanos como tú —gru?ó el aventurero.
Cuando el borracho se dispuso a tocar a Kael, una aventurera se plantó frente a él y lo detuvo.
Lyris es una joven de unos 18–20 a?os, de apariencia frágil a primera vista, pero con una postura firme que delata entrenamiento básico.
Tiene cabello negro azabache, largo y desordenado por el viento, que cae libremente por su espalda. Sus ojos, grandes y expresivos, tienen un brillo decidido incluso cuando están cargados de nerviosismo. Sus mejillas suelen sonrojarse fácilmente, tanto por el frío como por la tensión.
Viste ropa sencilla de viajera: chaleco y túnica verde olivo gastados por el uso, una bufanda gruesa del mismo color (símbolo de aventureros novatos), correas de cuero que sostienen un bolso y una peque?a daga.
Su único compa?ero constante es un cuervo entrenado, que suele posarse cerca de ella y vigilar su entorno.
Luego otra joven con el mismo rango se acercó y también la ayudó a plantarle cara al aventurero de mayor rango.
Elira es una chica de complexión delgada y tonificada, propia de una joven que entrena todos los días para progresar en el mundo de los aventureros. Su cabello es azul oscuro, largo y brillante, siempre atado en una coleta alta con una cinta blanca que se mueve con cada paso. Tiene ojos grandes y expresivos, de un tono azul claro que transmite energía y determinación.
Viste una combinación liviana de exploradora: chaqueta corta azul, shorts ajustados y unas largas medias negras con motivos decorativos. Lleva su espada corta con una confianza que, más que experiencia, proviene de pura motivación y ganas de demostrar que puede enfrentarse al mundo.
Las dos chicas se interpusieron frente al aventurero ebrio.
—Hic... ?oigan, novatas! No se metan. ?Le estoy ense?ando una lección al mocoso! —escupió.
Kael dio un paso peque?o hacia adelante y habló con calma.
—Disculpe, se?or. Si le generé una incomodidad, no era mi intención. Le pido por favor que se calme y no provoque da?o a nadie... en especial a estas se?oritas que solo quieren evitar un conflicto...
El aventurero, ebrio, se enfureció aún más y alzó sus brazos corpulentos para atacar a las chicas... pero fue detenido.
Justo cuando se preparaba para dar un paso más hacia Kael, una presencia abrumadora cayó sobre el gremio como un golpe seco de realidad.
El aire se volvió pesado. El murmullo del salón se apagó de golpe.
Una voz firme, profunda y cargada de autoridad resonó detrás de todos:
—Detente ahí. Ya hiciste suficiente ridículo.
Allí estaba ella.
Una mujer imponente, de largos cabellos negros trenzados y una armadura blanca y roja que parecía hecha para una guerra que la mayoría jamás podría imaginar. No llevaba un aura... llevaba una presión física que hacía temblar el aire a su alrededor.
Su espada, casi tan alta como ella, descansaba apoyada en su hombro con una naturalidad inquietante.
Los aventureros tragaron saliva al reconocerla.
La rango S.
La exterminadora de bestias élite.
El aventurero ebrio la miró y sintió el verdadero terror.
—No yo... —balbuceó.
Lyris la distinguió enseguida.
—Es Lady Valeryn...
Valeryn miró al borracho con absoluto desprecio.
—Escucha, gusano... piérdete.
El aventurero se fue más que rápido.
Ya calmada la situación, las tres aventureras se acercaron al peque?o y hablaron con él.
—Este... yo... me disculpo profundamente por generarles estos inconvenientes a las tres —dijo Kael—. Y muchas gracias por defenderme.
Me llamo Kael. Estoy profundamente agradecido por su ayuda.
—Oh, no te preocupes —respondió Lyris—. Nosotras no hicimos nada. Me llamo Lyris, soy una aventurera nueva de rango D.
—Yo me llamo Elira y soy compa?era de grupo de Lyris —a?adió la chica—. Y como dijo ella, no hicimos nada, jaja.
Valeryn asintió con seriedad.
—El hecho de plantar cara a un enemigo de mayor nivel por un bien mayor demuestra un gran nivel de compromiso y honor. Las felicito, novatas.
Es un gusto conocerlas. Yo soy Valeryn.
Las tres chicas y el ni?o se sentaron en una mesa para aclarar algunas cosas.
—En primer lugar, es todo un honor estar al lado de tan increíble y fuerte aventurera como lo es la aventurera de rango S, Valeryn —dijo Elira, emocionada.
—Así es —a?adió Lyris—. Es todo un honor.
Kael las miró igual de emocionado, con brillo en los ojos.
—Por lo que entendí... la se?orita Elira y la se?orita Lyris son aventureras de rango D, y la se?orita Valeryn tiene rango S.
—Así es —respondió Elira—. Nosotras tenemos el rango más bajo. Empezamos junto a otros amigos hace un mes.
Y la se?orita Valeryn tiene el rango máximo, con una gran trayectoria y poder.
—?Wow, qué genial! —exclamó Kael—. ?Espero que puedan subir de rango rápido y alcancen a la se?orita Valeryn para que puedan hacer misiones juntas!
Lyris sonrió, algo nerviosa.
—Uy... eso será bastante difícil. Subir de rango y aumentar tu poder es bastante duro...
Y así, Kael entró por primera vez a ese mundo: conociendo la primera ciudad de Cautares... y el gremio de aventureros más poderoso de Taratios.

