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Capítulo 03

  -?Qué fue lo que sucedió?- preguntaba Kurimu abriendo sus ojos lentamente viendo que una chica lo estaba despertando, está era de cabello color rojizo, su rostro tenía pecas en las mejillas y su cuerpo parecía de diosa, Kurimu pudo ver que esta tenía un ojo color anaranjado y otro azul, -Hola...- decía este notándose sonrojado, pero rápidamente la figura de esta chica desaparece siendo sustituida por una albina ya conocida.

  -?Despierta idiota!, ?estamos en peligro!- le gritaba está y este se levantó tocándose la cabeza, por su frente le recorría un ligero hilo de sangre, -Te diste en la cabeza cuando nos caímos.

  -?Nos caímos?- pregunto extra?ado el casta?o y Setsuna suspiro, -?Dónde estamos?

  -No lo recuerdas, ya comenzó- le dijo ella y Kurimu abrió los ojos perplejos tragando saliva.

  -Ya recuerdo, donde estamos, preferiría no haberlo hecho...

  Unas horas antes, cuando Kurimu, Dylan y Setsuna entraron por las puertas del castillo, los jóvenes caminaron tranquilamente observando todo a su alrededor, un lugar desolado, lleno de polvo y telara?as, la madera del suelo crujía al caminar y había un hedor horrible alrededor lo que hizo que la albina adoptara una mueca de asco.

  -No puedo creer que vivas aquí - comento ella y el muchacho de mechones rojos soltó una ligera risa contestándole.

  -Por supuesto, que no vivo aquí, nadie vive aquí, solo el maldito rey loco, que sobrevive gracias a la energía que es expulsada de la otra dimensión, pero por fin le ha llegado su hora, por lo que sus hijos y sucesores han regresado.

  -?Por qué alguien quisiera heredar el trono de un lugar tan horrible como este pueblo?- pregunto Setsuna y el azabache le volvió a responder.

  -No les interesa el reino ni la corona, presentarse a la cacería les puede beneficiar a nivel de poder o económico, tal vez buscan lo mismo que tú buscabas, después de todo querías participar- le dijo este y la chica bajo la mirada, -Pero hay algo más, al nacer cada hijo de esta familia nace con un contrato apresor de aura, si no seguimos el destino que se ha sido impuesto automáticamente moriremos.

  -Si es un contrato no hay nada que hacer, me compadezco de ustedes...- decía la albina y su paso fue detenido, ya que Kurimu se había parado a ver un cuadro del sitio y, ya que estaban atados ella no podía avanzar, -?Kurimu!, ?qué demonios haces?, ?debemos apurarnos!, ?quita esa cara de tonto!- le decía está acercándose a su lado notando que el casta?o estaba sonrojado.

  El cuadro que observaba el casta?o era el de una joven chica, está tenía una cabellera larga y lisa, ondulándose en las puntas, portaba un color rojizo mientras que sus cabellos estaban peinados en un elegante estilo, tenía una tez blanca, ojos con pesta?as largas y pupilas color naranjas, sus suaves mejillas estaban llenas de pecas y vestía un elegante vestido color negro.

  -Que le vez a esa estirada Kurimu, ?acaso te gusta?- le pregunto la albina y noto que este se ponía nervioso y no formulaba palabras para contestar.

  -Ella es una de las primeras princesas en participar en la cacería, su cuadro ha sido renovado, pero ella vivió hace siglos, era una de las más queridas por el pueblo de Olckor y por su padre, por eso este enorme cuadro en homenaje que se ha mantenido aquí durante muchas generaciones- dijo el azabache acercándose a los chicos.

  -?Por qué un homenaje hacia la princesa?- pregunto la albina hablando nuevamente Dylan.

  -Porque nunca regreso de la cacería- dijo este de manera cortante sorprendiendo a ambos muchachos siguiendo caminando por los pasillos del castillo, -Vamos.

  Al llegar a la sala del trono tanto Kurimu y Setsuna por igual se sintieron abrumados, un aura intimidadora se desprendía de los demás príncipes y participantes, estos estaban alejados, pero todos en la misma sala, nadie cruzaba palabras, en ese instante, detrás de los jóvenes entro un chico rubio con gafas oscuras, de inmediato visualizó a Kurimu y los demás soltando una ligera risa.

  -De dónde sacan a estos ni?os, este no tiene ni aura, que cosa más rara- comento el rubio y Dylan se sintió perplejo, el ce?o de Setsuna se frunció, pero el casta?o simplemente encaro con cara de enojo al rubio, -Apártate ni?o, no querrás meterte conmigo- le dijo este nuevamente y Kurimu apretó los dientes con enojo, pero fue jalado por la albina quien permanecía en silencio evitando una pelea.

  De inmediato un aura se antepone sobre las otras, era el rey en su trono, este estaba esquelético, su cuerpo tenía una capa de piel tan fina que se le notaban los huesos salidos, extrema delgadez, sus párpados estaban vacíos y apenas le quedaba dentadura, detrás de él una especie de espectro con aspecto de bufón apareció esbozando una gran sonrisa.

  -Por fin han llegado hijos míos y también los que no son míos- empezó a hablar el payaso espectral bajando la mirada Dylan y el rubio de gafas oscuras solo sonrió, -Seré breve, en momentos comenzará la cacería, su objetivo es simple, cada quinientos a?os nacen cinco bestias especiales en ese plano de la existencia, cada una de ellas representa un plano de la realidad, solos los usuarios de Bestias de ánima más fuertes les podrán derrotar o tal vez pueden tenderles trampas, el objetivo es matarlas, pueden pelear entre ustedes o colaborar eso a nadie le importa, tendrán un límite de diez días para haber matado a las cinco bestias, si no lo logran el portal de regreso no se abrirá y quedaran atrapados en ese reino maldito, tras pasar el plazo de diez días quien haya matado más bestias se convertirá en rey, ?sencillo verdad?

  -?Y si no queremos participar?, ?qué sucederá?- pregunto uno de los príncipes que estaba en la sala, este se notaba con sobrepeso, era de baja estatura y vestía un esmoquin elegante, tenía cabello color casta?o peinado hacia los lados, con una ligera barba.

  -Ni siquiera yo lo sé, como reaccionaria el contrato apresor que tiene nuestra familia impuesto- dijo el bufón de aura del rey mientras soltaba ligeras risas, de inmediato el príncipe que había hablado antes sonrió.

  -Pues para su suerte hermanos, yo tengo la habilidad de modificar las habilidades que se basan en el aura- dijo este príncipe y en su mano apareció un cuaderno con un lápiz echo de su espíritu, -Entre esas habilidades que puedo modificar se encuentran los contratos apresores, desde este día seré el héroe de esta familia- dijo nuevamente ese hombre comenzando a escribir en el cuaderno, de repente mientras escribía la punta de su lápiz se rompió y la hoja del cuaderno donde escribía se rasgo, -??Pero qué demonios?!, ?esto no es posible!, ?nunca había ocurrido!, ?no puede ser!, ?mi habilidad es la más poderosa!

  -Es normal que suceda, ciertamente tu habilidad es muy fuerte, casi podría convertirte en un dios, pero ese es el problema de darle una bestia de ánima tan fuerte a un ni?o mimado y en tan mala condición física, el aura es un reflejo de la persona, eres muy débil, por lo tanto, tu aura es débil, no tienes suficiente fuerza como para hacer que tu poder rompa el contrato echo con el espíritu de un ser tan poderoso como el que nos dio nuestros poderes, no sé si tu cabezota entiende lo que digo- le empezó a decir el rubio de las gafas sonriendo haciendo que el peque?o hombre entrara en un estado colérico.

  -?Mentiras!, ?yo soy el más poderoso, mi habilidad...- comentaba el príncipe, pero su cuerpo comenzó a hincharse tomando un aspecto morado de inmediato su piel se reventó esparciéndose sangre por el lugar, saliéndose sus ojos de sus párpados quedando en un estado destrozado quedando de él solamente sus músculos y huesos, este aún estaba vivo, mientras caía al suelo arrodillado por el dolor, se arrastró dejando un rastro de sangre por el suelo hasta que se dejó de mover, muriendo.

  -Ha muerto, que lastima, si hubiera tenido un nivel de aura comparable a su poder esta historia hubiera acabado aquí- comento Setsuna.

  -Idiota, se debe tener mucho cuidado con los contratos opresores o esto podría pasar, tu propio espíritu traicionandote, se notaba que era un novato- comentaba el rubio mientras reía en eso Kurimu le puso la mano sobre el hombro a este.

  -Un hombre acaba de morir, tengo restos de su sangre en mi rostro, quizás deberías optar por callarte la boca y dejar de burlarte- comento el casta?o y el rubio frunció el ce?o.

  -Acaso te crees un héroe o alguien muy justo, deberías dejar de intentar aparentarlo y rogarme el que te perdone- comento el rubio y el bufón de aura aplaudió atrayendo su atención.

  -Muy bien muchachos guarden sus energías para la Cacería, nuestro desdichado compa?ero ha muerto por lo que podemos entender que no hay escapatoria de su destino, solo son meros juguetes en un juego, son las mu?ecas y ahora entrarán a la casa para ser utilizadas- hablo el payaso y debajo de cada integrante se abrió un agujero en el suelo.

  -?Dylan!- grito Kurimu mirando al azabache quien también lo veía, pero de inmediato cada persona cayó por el agujero que se le había asignado separándose, Kurimu caía junto con Setsuna, ya que estaban esposados siendo está caída una altura de muchos metros de largo.

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  -?Maldición!, ?si no tuviera estás esposas tal vez podría salvarnos!, ?demonios!, si caemos desde esta altura moriremos- exclamaba la albina y noto que Kurimu dio una vuelta en el aire poniéndose debajo de ella, -Idiota así vas a recibir tu el impacto, no tienes aura para reforzar tu cuerpo, ya sé la verdad, te harás a?icos- le decía ella pero este la observo con una expresión seria contestándole.

  -Confía en mí- tras decir eso callaron al suelo recibiendo todo el impacto el casta?o... volviendo al presente, dónde nos habíamos quedado.

  -Ya recuerdo, donde estamos, preferiría no haberlo hecho- dijo el casta?o intentando levantarse, pero noto que sus pies estaban doblados y totalmente rotos con huesos salidos de su piel, miro a su otro brazo y este también estaba con fracturas.

  -Te lo intenté advertir idiota, pero me ignoraste, que pensabas, ya sé que no tienes aura, al parecer tu poder es disparar una ráfaga de energía de choque muy potente solo una vez cada cierto tiempo, mientras te recuperas tu aura está fragmentada y eres inútil, como me pude dejar enga?ar y quedarme atrapada, juro que me las pagarás Kurimu- le decía la albina y este río tranquilamente, -Eres un imbécil como vaz a reírte, estás totalmente destrozado y tranquilo, no te entiendo.

  -Setsuna, acaso olvidaste que...- decía el casta?o tocándose los pies con su brazo roto y de inmediato las partículas fragmentadas de su espíritu entraron en estos reparandose sus piernas e igualmente repitió el proceso con su brazo dejándolo como nuevo, -Puedo sanarme.

  -Bueno al menos podrás moverte, que conveniente, ya que estamos atados, no me queda más remedio que cargar contigo, aunque a partir de ahora harás lo que yo diga y recuerda no somos amigos, no sabes el odio que te tengo- le dijo la albina poniéndose de pie comenzando a caminar siguiéndola el casta?o quien permaneció en silencio.

  -Donde crees que estemos, este lugar se parece al castillo donde estábamos, es cierto que al entrar al castillo ya estábamos en la barrera entre los dos planos de la existencia, pero este lugar se siente lúgubre y frío- comentaba la albina, pero fue detenida por Kurimu quien se quedó parado mirando hacia la pared, -??Ahora que sucede?!- pregunto ella acercándose a ver lo que él veía viendo el mismo cuadro de la princesa en la pared solo que en esta pintura la chica no tenía piel y era un esqueleto y se encontraba llorando sangre.

  -No creo que estemos en Olckor, pero realmente este sitio tiene un parecido enorme al lugar donde estábamos- decía el casta?o y la albina le respondió.

  -Como el reflejo de un espejo, que problemático- dijo está frunciendo el ce?o en gran medida.

  En otro lugar, el cual aparentaba ser un bosque a la vista, se podía observar a cierto azabache estar en el suelo acostado, este se nota con ligeras heridas y magulladuras, mira hacia arriba notando árboles con ramas rotas y se toca la cabeza teniendo un ligero hilo de sangre, lentamente se sienta sintiéndose adolorido.

  -Al parecer las ramas amortiguaron mi caída lo suficiente para no morir- decía Dylan poniéndose de pie mientras estiraba sus músculos con unos calentamientos, de repente noto que algo se movía detrás de él, rápidamente se echó hacia atrás poniéndose en guardia.

  -Tranquilo Dylan, solo soy yo- dijo un coco que tenía rostro, tenía una larga cabellera rubia y ojos grandes, una gran boca que esbozaba una sonrisa mientras salivaba saliva color verde, el coco flotaba dándole vueltas al muchacho, -Supongo que no me reconoces, espera ya estoy llegando- dijo el coco y entre los árboles se notó que un hombre se acercaba.

  -Tío Erick, me alegro de que seas tú con quién me haya encontrado- hablo de manera calmada el azabache viendo al hombre que se acercaba a él.

  Este se notaba alto, pero encorvado, de actitud temerosa, esbozando una sonrisa nerviosa, tenía lentes, y un largo cabello negro y ondulado teniéndolo recogido en una coleta, con una ligera barba semi afeitada en el mentón, vestía ropas que parecían un pijama de colores variados, se acercó al muchacho y este noto que estaba en pantuflas.

  -No parece una buena vestimenta para la Cacería tío- hablo Dylan y este comenzó a reír.

  -Cierto Dylan, me obligaron a salir de mi cuarto para participar en esto, demonios, hubiera preferido quedarme viendo anime, he caminado durante horas, el paisaje ha cambiado bastante de dónde vengo, por suerte hace más calor, de donde venía estaba nevando- le comento el llamado Erick y Dylan quedó pensativo.

  -No noto nada en especial, pareciera que seguimos en nuestro mundo, pero es obvio que no es así, sé que pronto comenzarán los problemas- hablo el de las puntas rojizas escuchando unas carcajadas, -Oh no, entre todos tenía que ser este problemático- repitió el azabache viendo que cierto rubio con gafas oscuras se acercaba a ellos entre las ramas de los árboles.

  -Tu percepción es buena, lástima que tu amigo con cara de idiota no cayó contigo, quería desquitarme con él antes de empezar este juego, supongo que acabaré contigo y le dejaré un mensaje- hablo este saltando al suelo encarando al azabache, -Veo que tú tampoco tienes Bestia de ánima, pero por lo menos tienes aura, como un humano normal, eso me alegra, así podre quebrantar tu espíritu.

  -?No tienes bestia aún Dylan?, ?y el dinero que te preste para qué te comprarás una?, ?acaso no te alcanzaba?, ?eran muy caras?- le pregunto de manera nerviosa el llamado Erick y el azabache negó con la cabeza.

  -No tío, si pude comprar una, pero la perdí, mi amigo fue quien recibió sus poderes, él es valiente y fuerte, pero por desgracia no está aquí así que yo tendré que pelear por mi mismo- respondió Dylan y su tío sonrió.

  -Retrocede muchacho, el deber de un tío es hacer que su sobrino esté seguro, después de patearle el trasero a este imbécil me presentarás a ese amigo tuyo, estoy ansioso por conocerlo- comento Erick esbozando una gran sonrisa poniéndose frente a Dylan tragando saliva su garganta mientras tenía ligeros temblores.

  -Un cobarde como tú no podrá ganarme se?orito Erick, en cambio, te mataré igual que hice con tu hermano, seguro que estará muy feliz de encontrarse contigo en la otra vida- dijo el rubio y Erick hizo que el coco flotante que controlaba se posiciona a su lado.

  -?Mataste a mi hermano?... ?tiene sentido?... por eso estás aquí, ?quién eres y que quieres?- pregunto Erick tratando de notarse intimidante, pero su nerviosismo se captaba en cada sílaba sus palabras.

  -Mi nombre es Matt Ribber y vine aquí a demostrar, que soy el usuario de Bestias de ánima más fuerte, además de que seguro puedo sacar ganancias, muchas ganancias de ustedes, cuando luchemos lo entenderán- comento este sonriendo de manera dentuda lo cual le causó un ligero escalofrío a Erick y a Dylan.

  Volviendo con los esposados Kurimu y Setsuna, estos atravesaron la puerta del castillo y quedaron perplejos ante lo que vieron, una ciudad futurista, llena de máquinas, pero la maquinaría de la ciudad se veía descuidada, llena de óxido y en mal estado, estos empezaron a caminar por el lugar y empezaron a escuchar leves ruidos, en eso notaron que el metal se movía apareciendo peque?os y grandes robots de hierro que los observaban con sus ojos infrarrojos.

  -?Cuánto te falta para recargar tu aura Kurimu?- pregunto Setsuna permaneciendo ambos quietos, pero notaron que los robots que habían permanecido tranquilos comenzaron a correr hacia ellos.

  -Mucho en comparación a lo rápido que nos alcanzarán ellos, ???corre!!!-exclamo el casta?o comenzando a correr jalando a la albina quien comenzó a seguirle el paso, evitando a esos seres mecánicos.

  De repente de las edificaciones más maquinaría humanizada comenzó a disparar balas de metralletas y más armas de fuego que tenían en sus manos, esquivando estás balas por muy poco y mera suerte los chicos cubriéndose detrás de unas placas metálicas que habían por el desorganizado terreno.

  -Si no tuviera estás esposas, tal vez podría hacer algo- comento Setsuna y el casta?o intento romper sus ataduras, pero fue imposible, -Es en vano Kurimu, aunque tuvieras la fuerza para romper la roca estás esposas están reforzadas con tu aura, ya que las creaste a partir de ella, por eso no puedo usar mis poderes, hasta que no recuperes tu aura al cien por ciento no podrás quitarlas.

  De repente las placas metálicas que los cubrían fueron arrancadas por robots gigantescos, seguidos por más androides que tenían aspecto semi humano y portaban lanza ca?ones en las espaldas, los muchachos estaban resignados a morir tomándose las manos sin darse cuenta ellos mismos de lo que hacían, de repente justo cuando una mano enorme iba a agarrarlos, todo se detuvo, los robots se apagaron, quedando inmóviles, los trenes de carga de la ciudad también se detuvieron, los edificios móviles también, todo quedó petrificado y oscuro pues todas las luces se apagaron como si hubieran sufrido un corto circuito.

  -Se fue la corriente en la ciudad, nos salvamos- comento el casta?o esbozando una sonrisa, pero los labios de la albina empezaron a temblar, su mano comenzó a desprender sudor frío notándolo Kurimu en su agarre, -Setsuna, ?qué sucede?

  -Kurimu, recuerdas que debemos cazar a cada una de las bestias especiales que controlan cada plano de la existencia, pues uno de ellos es el electromagnetismo y creo que el monstruo está allí- dijo la albina apuntando al cielo notándose ligeros relámpagos en este.

  -No puedes estar hablando en serio- dijo el casta?o y del aire se vio como alguien bajaba, está persona o monstruo no sabría decir que era, era una mujer, está tenía el cabello erizado estilo punk, de color rojizo, toda su piel se veía calcinada y recubierta por metal que le conformaba un vestido del mismo material que tenía pinchos filosos saliendo de este, está tenía los brazos cruzados notándose el largo de sus extremidades y de su cuerpo en general, siendo muy alta, sus brazos cruzados descansaban debajo de sus senos, notándose en todo el vestido metálico un escote que dejaba a la vista un poco de su piel, la cual se notaba sana y su rostro estaba cubierto por una máscara de hierro que se fusionaba con el resto de su ropa, -Hola, no queremos pelear, ?me entiendes?

  La chica aterrizó en el suelo y se acercó al casta?o observándolo de cerca posando su mano recubierta de metal en su mejilla acariciando su piel.

  -?Ahora vas a coquetear con ese monstruo Kurimu?- le preguntó la albina soltando una ligera risa, -Tu falta de aura la debe intrigar, alégrate de que no sea hostil.

  La pelirroja se separó observo a la albina, era imposible saber que expresión tenía el rostro de esta chica, pero el aura intensa que comenzó a desprender podía decir que no estaba muy contenta, de repente alzo su dedo apuntando a la de cabello blanco, chispas eléctricas se notaron en su dedo dejando asustada a Setsuna.

  -???No!!!- grito el casta?o poniéndose delante de la albina y de repente del dedo de la chica recubierta de metal un rayo eléctrico fue disparado golpeando de lleno el brazo de Kurimu, destrozando las esposas que lo ataban con Setsuna, pero eso no fue toda la electricidad arranco de cuajo su miembro saliendo volando su brazo cayendo al suelo.

  -?Kurimu!- exclamó Setsuna y vio que el cuerpo del casta?o estaba calcinado, totalmente quemado de gravedad cayendo de espaldas al suelo totalmente inconsciente o algo más terrible, al ver esto la albina se agachó a escuchar su corazón y para su desgracia este no latía, -Lo siento muchacho, lamento que hayas muerto de esta forma tan dolorosa- menciono nuevamente está poniéndose de pie con un semblante serio.

  Chispas eléctricas se notaron alrededor de la pelirroja, la cual estaba en la misma posición en que llegó sin ningún signo de sentimiento o expresión, solo estaba allí parada, observando sus ojos mecánicos que empezaron a brillar en un infrarrojo rojizo a la albina, la cual trago saliva retrocediendo un poco.

  -Demonios, ahora como salgo de aquí...

  Continuará...

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